La
libertad de expresión está amenazada, hoy día ya no hay escrúpulos ni mesura en
la toma de decisiones para los que se creen amos y señores de esta hermosa pero
bien maltratada nación.
Se
hace constante el ataque a los medios de comunicación en Venezuela. La compra
del único canal televisivo en la actualidad que se transmitía en señal nacional
y algunas regiones de Latinoamérica, y representaba una gran mayoría de los
venezolanos ha pasado al otro lado, esto ha sido un duro golpe para todos,
además de otros medios informativos a los cuales se les pide bajar la guardia
para seguir subsistiendo. Lo que siempre fue un sueño para el régimen a partir
del 2002 hoy lo consigue.
El
método no es otro diferente al que sucede en las dictaduras, asfixiar a todo
aquel que disienta de ellos y de su política destructiva. Y es que para
mantener a una sociedad atemorizada y a tus pies para demostrarle tú poder es
silenciar a todas esas voces que se vuelven más que una piedra en el zapato y truncan
los objetivos que se empeñan en desarrollar, ese es parte del trabajo. Hacer de
todos unos súbditos, amantes del proceso y de sus gestores, una negativa es
declararte enemigo.
Nos
disponemos a ver el decaimiento del periodismo integral, serio y de principios
en el país. Ha comenzado la temporada más nefasta y llena de antivalores en la
cual se pretende mantener a un sistema político que por carecer de liderazgo
acude a la campaña de la barbarie, feroz y sin freno. Pidiendo y comprando
favores puede que lo logre por un momento, pero algo debe entenderse y es que
cuando un periodista se compromete con su trabajo no hay dinero que lo
conquiste, la ética y moral van por encima de muchas cosas en esta bella
profesión. Los profesionales honestos y
decentes no nos préstamos a chantajes, amenazas o proposiciones fuera de lugar,
la ambición no es mala pero en estos casos queda a un lado cuando tenemos no
sólo un compromiso con uno mismo sino también con nuestra familia y con el
público a quien nos debemos y por tanto estamos comprometidos con la verdad, a
informar con responsabilidad y respeto.
Para
ellos el resto de los compatriotas no existimos ni importamos, procuran en sus
mentes en que somos una sociedad estúpida y malévola, que necesitamos ser ajustados
como en Cuba. Acaso no han pensado que
para que nosotros lleguemos a tal degradación nos harían falta pantalones. Toda
su táctica la manejan en base a sucios cálculos para reducirnos a la más baja cota
de moral.
¿Alabar
un régimen de este talante para qué?, si su disciplina si es estúpida,
entorpecedora, improductiva y desorientada al pueblo y a la solución de sus
problemas, que apela a la humillación y a privaciones inhumanas y a la amenaza
constante de muerte debido a la gran ola de inseguridad que en 14 años no han
podido resolver, con más de 20 proyectos para combatir el crimen y ni siquiera
lo pueden controlar.
Aquí
tratan de construir un país desde el techo, no señor las cosas se construyen
desde las bases. Los sectores políticos siguen su rumbo a un futuro incierto
prometiendo cosas que ni siquiera sabemos si podremos gozar, porque el problema
no es que no seamos mayoría y no podamos ganar una elección, el hecho es que
olvidamos que lo somos, se las roban y no defendemos nuestros triunfos; sino
peleas por lo que ganaste te seguirán viendo la cara y pasando por encima. La
unidad en Venezuela debe ser una organización abierta a todos, donde la participación
y la inclusión sean banderas en ella.
Ante
la intimidación no podemos quedarnos cruzados de brazos viendo como todo sucede
y nosotros allí perplejos ante el peor de los show, viendo cómo se castiga al
que dice la verdad mientras a forajido lo apremian con lo mejor. El banquete aún
no está servido por lo tanto debemos continuar con nuestra lucha, plantear y buscar alternativas pacíficas y
cívicas para hacerle frente a la dictadura desde todos los ángulos, recordemos que no sólo se trata de amordazar
a los medios y a sus periodistas, se trata de amordazar a todo un pueblo,
incluso los que están a su favor porque también están cansados de tanta
palabrería y aunque ellos digan que la divina providencia los absolverá de toda
culpa, ya veremos quienes serán los que no puedan conciliar el sueño. No claudiquemos
tan fácilmente, respiren y tomen fuerzas para mejorar, si nuestras ideas están basadas
en el bien común para la construcción de un país sin igual, sigamos adelante
que es posible.
“Los
problemas y conflictos pueden ser la fuente de una derrota, una limitación para
nuestra potencialidad, pero también pueden dar lugar a una mayor compresión de
la vida y el nacimiento de una unidad más fuerte en el tiempo”. Karl Theodor
Jaspers


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