Trascurren
los días, la tensión no se aleja ni de las calles ni de los hogares
venezolanos. Ya estamos en marzo, tenemos más de un mes viviendo las protestas
en todo el país y estas no cesan; los manifestantes reclaman lo justo.
En
Venezuela se han levantado aquellos inocentes que han padecido por más de 14
años a un régimen que basado en la mentira y en la “gran separación de poderes”
han tenido larga permanencia en el mando. La constitución no les ha servido de
eslabón para nada, cada vez que desean ultrajan la carta magna a su antojo para
beneficio de los temerosos con poder.
La
fuerza estudiantil es la artífice del despertar de esta sociedad civil que si
bien había perdido su miedo el 14 de abril del pasado año y que por causas de
una representación política, más partidista que progresista hizo que esta se
mantuviera al margen de la situación a la espera de “políticos honestos” que
guiaran la avanzada del cambio. No sucedió así por lo que los estudiantes,
grandes y verdaderos líderes de la patria tomaran las calles en todo el
territorio, exigiendo cambios, respeto y libertad. La grandeza social de estos
jóvenes ha motivado a la ciudadanía a salir sin duda alguna, no solo a dar
apoyo a estos sino también a unirse en la protesta pacífica nacional contra el
totalitarismo e injerencia cubana.
Somos
claros testigos de lo que ocurre en el país, ese donde aquellos que ocupan el
poder se jactan de decir que todo está bien, pero la realidad habla de otra
cosa. Cada esquina dice lo contrario cuando todos días caen los hijos de
Bolívar muertos a causa de la inseguridad galopante, cada estante de un
supermercado aprueba la escasez, cada hospital se auto diagnostica su grave
estado de salud y cada escuela vive la pérdida de valores.
Es lamentable
la posición tan fresca que han tomado la mayoría de países de América ante la
difícil situación que se vive en nuestra nación. Muchos de ellos son los
petrochequeados, otros que actualmente disfrazan la democracia de su país y
mueren por llevar a asesinos a cargos públicos bajo toda impunidad. Esos
presidentes son aspirantes a dictadores, son una vergüenza y cómplices de las
atrocidades cometidas por el régimen castrista ahora también con sede en
Venezuela. Numerar las carencias y deficiencias no es subversión señores, es
democracia, un país se construye sobre verdades apolíticas aunque duelan. Pero
en Venezuela eso dejo de existir hace varios años, la democracia aquí es una
pantomima. Ellos llaman fascistas a sus disidentes, se apoyan no se en que para
tildar al contrario de tal manera; puedo asegurar que a ellos les cae bien ese
término pues lo practican muy a menudo y se escudan en las medidas propias de
un fascismo, que quien lo ejerce es quien está en el poder, proporcionada en
las dictaduras.
Las
bravuconadas de Maduro no han logrado siquiera aquietar un poco las
manifestaciones en su contra, muy por el contrario las ha hecho crecer incluso
en ciudades donde jamás se pensará ocurrirían. Es una rebelión de hombres y
mujeres inocentes que utilizan sus palabras como armas y como escudo el corazón
para luchar sin turbación contra los opresores, que rinden honor y gloria a
Dios y a sus caídos en lucha, su valentía se mantiene firme gracias a sus
convicciones y principios. Venezolanos que saben que hay 29 compañeros que han
sido vilmente asesinados y abandonar la lucha sería abandonar la de ellos, la
lucha no es fácil pero es notable que se avanza, se le acaba el tiempo a los
secuaces que habitan en Miraflores, en la lista no están exceptos aquellos militares
y policías que cumplen vejaciones, todos tienen su ticket listo para La Haya.
La OEA
y la ONU brillan por su ausencia, mientras en Venezuela se cometen crímenes de
lesa humanidad. Represiones brutales, allanamientos ilegales, asesinatos,
desapariciones y torturas. Dicen que los protestantes son nazis pero las
actuaciones antes descritas son similares a las cometidas por la SS en la
Alemania de Hitler.
¡Fortaleza
y sabiduría!



