martes, 1 de octubre de 2013

Acecho al periodismo.


La libertad de expresión está amenazada, hoy día ya no hay escrúpulos ni mesura en la toma de decisiones para los que se creen amos y señores de esta hermosa pero bien maltratada nación.
Se hace constante el ataque a los medios de comunicación en Venezuela. La compra del único canal televisivo en la actualidad que se transmitía en señal nacional y algunas regiones de Latinoamérica, y representaba una gran mayoría de los venezolanos ha pasado al otro lado, esto ha sido un duro golpe para todos, además de otros medios informativos a los cuales se les pide bajar la guardia para seguir subsistiendo. Lo que siempre fue un sueño para el régimen a partir del 2002 hoy lo consigue.

El método no es otro diferente al que sucede en las dictaduras, asfixiar a todo aquel que disienta de ellos y de su política destructiva. Y es que para mantener a una sociedad atemorizada y a tus pies para demostrarle tú poder es silenciar a todas esas voces que se vuelven más que una piedra en el zapato y truncan los objetivos que se empeñan en desarrollar, ese es parte del trabajo. Hacer de todos unos súbditos, amantes del proceso y de sus gestores, una negativa es declararte enemigo.

Nos disponemos a ver el decaimiento del periodismo integral, serio y de principios en el país. Ha comenzado la temporada más nefasta y llena de antivalores en la cual se pretende mantener a un sistema político que por carecer de liderazgo acude a la campaña de la barbarie, feroz y sin freno. Pidiendo y comprando favores puede que lo logre por un momento, pero algo debe entenderse y es que cuando un periodista se compromete con su trabajo no hay dinero que lo conquiste, la ética y moral van por encima de muchas cosas en esta bella profesión.  Los profesionales honestos y decentes no nos préstamos a chantajes, amenazas o proposiciones fuera de lugar, la ambición no es mala pero en estos casos queda a un lado cuando tenemos no sólo un compromiso con uno mismo sino también con nuestra familia y con el público a quien nos debemos y por tanto estamos comprometidos con la verdad, a informar con responsabilidad y respeto. 


Para ellos el resto de los compatriotas no existimos ni importamos, procuran en sus mentes en que somos una sociedad estúpida y malévola, que necesitamos ser ajustados como en Cuba.  Acaso no han pensado que para que nosotros lleguemos a tal degradación nos harían falta pantalones. Toda su táctica la manejan en base a sucios cálculos para reducirnos a la más baja cota de moral.
¿Alabar un régimen de este talante para qué?, si su disciplina si es estúpida, entorpecedora, improductiva y desorientada al pueblo y a la solución de sus problemas, que apela a la humillación y a privaciones inhumanas y a la amenaza constante de muerte debido a la gran ola de inseguridad que en 14 años no han podido resolver, con más de 20 proyectos para combatir el crimen y ni siquiera lo pueden controlar. 


Aquí tratan de construir un país desde el techo, no señor las cosas se construyen desde las bases. Los sectores políticos siguen su rumbo a un futuro incierto prometiendo cosas que ni siquiera sabemos si podremos gozar, porque el problema no es que no seamos mayoría y no podamos ganar una elección, el hecho es que olvidamos que lo somos, se las roban y no defendemos nuestros triunfos; sino peleas por lo que ganaste te seguirán viendo la cara y pasando por encima. La unidad en Venezuela debe ser una organización abierta a todos, donde la participación y la inclusión sean banderas en ella.  


Ante la intimidación no podemos quedarnos cruzados de brazos viendo como todo sucede y nosotros allí perplejos ante el peor de los show, viendo cómo se castiga al que dice la verdad mientras a forajido lo apremian con lo mejor. El banquete aún no está servido por lo tanto debemos continuar con nuestra lucha,  plantear y buscar alternativas pacíficas y cívicas para hacerle frente a la dictadura desde todos los ángulos,  recordemos que no sólo se trata de amordazar a los medios y a sus periodistas, se trata de amordazar a todo un pueblo, incluso los que están a su favor porque también están cansados de tanta palabrería y aunque ellos digan que la divina providencia los absolverá de toda culpa, ya veremos quienes serán los que no puedan conciliar el sueño. No claudiquemos tan fácilmente, respiren y tomen fuerzas para mejorar, si nuestras ideas están basadas en el bien común para la construcción de un país sin igual, sigamos adelante que es posible.


Los problemas y conflictos pueden ser la fuente de una derrota, una limitación para nuestra potencialidad, pero también pueden dar lugar a una mayor compresión de la vida y el nacimiento de una unidad más fuerte en el tiempo”. Karl Theodor Jaspers