Cada mañana los venezolanos nos despertamos con la expectativa de que pueda brindarnos el nuevo
día, ya sea para bien propio o el de nuestros más allegados. Lo cierto es que muchísimos realmente pensamos que vivimos en el país de las expectativas predecibles.
Sin duda
estamos en presencia de algo con fecha de vencimiento agotada, un régimen al
que no tenemos que gratificarle algo. Según manda la constitución en artículo
el cual a mi entender y sé que para muchos es muy explícito tanto en normativa
como a mérito de su propia regla, pero tomado para otros a su conveniencia y
bajo diferente interpretación como manera de confundir a las masas sociales en
el país; mucho más aún cuando se sienten guapos y apoyados por la lectura de
aquella carta donde fijaba posición el primero órgano moral y legal del país
como lo es el Tsj.
Así este
hace ver que da pleno cumplimiento a la ley y a su vez le da más horas de
trabajo a un régimen que tiene amplio margen de desarrollo pero por su plena
inoperancia e ineficiencia. Algo que es sumamente curioso pues se apega al plan
de gobierno estadista emanado por dirigentes que se encuentran fuera de
nuestras fronteras y no precisamente por ser exiliados políticos.
Es una
particular manera de subyugar a los que creen débiles, descuidando su
intelecto. Obviamente buscan todas las formas de amedrentamiento posible y así
seducir a los ingenuos con sus ideas populistas pero falsas y mantener a raya
“sumiso” al pueblo. Muy similar a lo que actualmente pasa en la región
antillana. Cosa que no es de extrañar pues quieren hacer de un país
momentáneamente libre a uno sucumbido en la oscuridad y en las manos de hombres
que siempre han tenido la tentación de tener y hacer de los hijos de Bolívar
unos súbditos a merced, tal cual podemos decir se considera Chávez hijo de
Fidel y de su patria. Recordemos que este una vez respondía “Somos la misma
patria” después de que Raúl dijera ¡Somos la misma cosa! Y Fidel expreso en
alguna oportunidad “nosotros somos venecubanos”. Brilla el desosiego y la
ilegitimidad de las cosas que se refrendan y están en nuestra constitución
según señalan juristas y expertos de la materia. Así labora el régimen más caro
jamás imaginado a consecuencia de sus propios intereses. Sin presión de la
sociedad civil de forma pacífica, apostando y siendo fiscales de que se brinde
una claridad absoluta en todos los entes públicos de la nación seremos testigos
del decaimiento del mejor país del mundo.
No se establece una dictadura para
salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una
dictadura.
George Orwell
George Orwell

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